¿Sabías que hace 24 años la Iglesia reconocía la santidad de una mujer sencilla pero inmensamente grande?
Hoy recordamos a María del Tránsito, nuestra Madre Tránsito. Una mujer que eligió amar en lo cotidiano, servir en silencio y confiar plenamente en Dios. En medio de una época de dificultades, enfermedades y convulsionada, ella nunca se detuvo. Fundó, educó, acompañó y entregó su vida por los demás.
Su santidad no fue de grandes escenarios, sino de gestos pequeños hechos con amor infinito. Hoy, a 24 años de su beatificación por el Papa Juan Pablo II su legado sigue vivo en cada obra, en cada hermana y en cada corazón que sirve. Su huella sigue viva y su camino nos sigue guiando. Hoy recordamos 24 años de su beatificación y seguimos rezando juntos para su pronta canonización.
